Ejercicios de tanatología para trabajar el duelo en casa
Hoy quiero compartirte tres ejercicios de tanatología para trabajar el duelo en casa. Son propuestas de reflexión que puedes adaptar a tu ritmo y a tu realidad. No buscan eliminar el dolor ni sustituir un acompañamiento individual cuando lo necesitas. La intención es ofrecerte un espacio para escucharte con respeto y reconocer qué podría ayudarte en este momento.
Antes de comenzar: crea un espacio amable
1. Escribe sin corregirte
Si aparecen emociones contradictorias, déjalas estar en la página. Puedes extrañar a alguien y sentir enojo; agradecer una relación y también reconocer que fue difícil; querer compañía y necesitar estar a solas. Escribir no te obliga a justificar lo que sientes ni a resolverlo en ese mismo momento.
Cuando termines, pregúntate: “¿Hay algo que necesito y que todavía no me he permitido pedir?”. No tienes que actuar inmediatamente sobre la respuesta. A veces, poner una necesidad en palabras es un primer paso.
2. Reconoce lo que necesitas hoy
Divide una hoja en tres columnas. En la primera escribe: “Lo que me está costando”. En la segunda: “Lo que me ayuda, aunque sea un poco”. En la tercera: “El apoyo que podría pedir”. Intenta ser concreta o concreto. En lugar de escribir solamente “estoy agotada”, podrías anotar “me cuesta preparar la cena” o “me siento sola al llegar a casa”.
Después observa si hay una acción pequeña que pueda aliviar una parte de esa carga: pedir que alguien te acompañe a una cita, preparar algo sencillo de comer, compartir una tarea, enviar un mensaje a una persona de confianza o reservar un rato de descanso. El objetivo no es convertir el duelo en una lista de obligaciones. Si hoy no puedes hacer nada de la lista, eso no significa que hayas fallado.
Este ejercicio también puede ayudarte a identificar límites. Quizá no tengas energía para responder a todos los mensajes o asistir a cada reunión. Puedes explicar que necesitas tiempo, elegir qué compromisos son importantes y dejar otros para más adelante. Cuidarte no significa olvidar a nadie; significa reconocer que tú también necesitas atención.
3. Crea una forma personal de recordar
Puedes comenzar con una pregunta: “¿Qué me gustaría conservar de nuestra historia?”. Tal vez sea una frase, una tradición familiar, una forma de cuidar a otros o un recuerdo sencillo que todavía te haga sonreír. Honrar la memoria no significa idealizar la relación ni negar las dificultades. Puedes reconocer una historia con todos sus matices.
Si el ejercicio resulta demasiado intenso, detente. Puedes guardar la carta, cerrar el álbum o elegir una actividad más neutral. No necesitas demostrar tu amor sufriendo más ni exponerte a recuerdos para los que todavía no te sientes preparada o preparado.
Cómo saber si estos ejercicios te están ayudando
Estos ejercicios son propuestas de reflexión, no una terapia ni una solución para todas las personas. Si despiertan emociones abrumadoras, busca apoyo de alguien de confianza o de un profesional capacitado. Si el duelo está afectando de forma importante tu vida diaria, merece atención y acompañamiento.
En mi metodología, Los 11 Principios de Transformación® ofrecen un recorrido más estructurado para explorar la pérdida, validar las emociones, cuidar de ti y reconstruir el sentido de vida. También puedes leer este recurso relacionado sobre cómo superar la culpa en el duelo y sanar.
Si necesitas orientación para identificar herramientas adecuadas a tu situación, puedes conocer más sobre mi trabajo y las opciones de acompañamiento de Ligia Houben. No tienes que llegar con todo claro: puedes empezar explicando qué es lo que más te está costando y qué tipo de apoyo te haría sentir escuchada o escuchado.













