El dolor tiñe el lente a través de la cual vemos el mundo

El dolor tiñe el lente a través de la cual vemos el mundo

Cuando el dolor entra en nuestras vidas, no solo afecta cómo nos sentimos; Afecta la forma en que vemos. Puede remodelar silenciosamente nuestra percepción de todo: nuestro pasado, nuestro presente y las posibilidades para el futuro.

De repente, lo que una vez nos trajo alegría puede parecer fuera de nuestro alcance. Los recuerdos cálidos se vuelven tenues. Los logros se sienten vacíos. Incluso las risas del pasado resuenan de manera diferente en nuestras mentes. No porque seamos débiles, ingratos o quebrantados, sino porque el dolor cambia la forma en que procesamos la realidad. Es como si alguien pusiera un filtro sobre la lente de nuestra vida, y ahora todo se ve a través de las sombras de lo que hemos perdido.

Cómo el duelo altera nuestra percepción

Esta lente emocional es especialmente pesada cuando el duelo es prolongado, no resuelto o complicado. Es posible que te encuentres mirando hacia atrás en tu vida y sintiendo que nada realmente importa. Incluso los momentos llenos de amor, alegría o éxito pueden parecer insignificantes o dolorosos a través de los ojos del dolor.
Los lugares donde antes te sentías seguro ahora pueden parecer extraños. Las personas en las que confiabas pueden parecer distantes. La vida misma puede parecer impredecible o injusta.
Esta experiencia no es infrecuente. Es parte de la forma en que el cerebro en duelo trata de dar sentido al dolor emocional profundo. Pero si bien esta percepción puede parecer omnicomprensiva, no es el final de la historia.

La gentil invitación a la sanación

Esta es una amable verdad que he descubierto a lo largo de años de caminar junto a personas en duelo: así como nuestra visión puede ser nublada por el dolor, también puede ser suavizada por la curación.

Sanar no significa olvidar. No significa negar la pérdida o fingir que las cosas están bien. La verdadera sanación consiste en aprender a ver tu vida con nuevos ojos, ojos que honren tu dolor, pero que también dejen espacio para la belleza que aún existe.

Como profesional del duelo, no trato de borrar los recuerdos o el dolor de nadie. Eso no es curación. En cambio, ofrezco un espacio compasivo para ayudar a las personas a mirar de nuevo. Ver su historia no solo a través de la lente de lo que se perdió, sino también a través de la lente de lo que era significativo, lo que se amó, se dio, se recibió y se apoyó.

Recordando lo bello junto a lo roto

Con el tiempo y la ternura, muchas personas comienzan a notar cosas que antes no podían. Ven que su dolor es un reflejo de su amor. Reconocen la fuerza que se necesitó para sobrevivir. Recuerdan no solo el momento en que se despidieron, sino también los miles de pequeños momentos que vinieron antes: la risa, la presencia, la conexión.

Incluso en el mismo recuerdo, puede haber tristeza y dulzura. Incluso en la misma vida, puede haber sufrimiento y fuerza.

El dolor puede teñir el cristalino, pero la sanación nos permite ajustar el enfoque.

El panorama puede cambiar

Una metáfora poderosa que a menudo comparto con los clientes es esta: dos personas pueden mirar la misma pintura del sol bajo en el cielo, y una puede ver un amanecer, mientras que la otra ve un atardecer. Ninguno de los dos está mal. La diferencia está en la perspectiva.

El dolor puede convencernos de que cada imagen es una puesta de sol, un final. Pero la sanación nos invita a reflexionar: ¿y si es un amanecer?

No tienes que forzar ese cambio. No tienes que apresurarte. Pero sepan que es posible. La lente a través de la cual ves tu mundo se puede limpiar suavemente, no para olvidar, sino para honrar todo lo que has vivido… y todo lo que aún espera.
Ese es el poder de la esperanza.
El arte de acompañar en el duelo

El arte de acompañar en el duelo

El arte de acompañar en el duelo.

Este escrito es un extracto de un Facebook Live que hice el 21 de junio del 2020.

Buenas tardes a todos, estamos resumiendo nuestras pláticas de los domingos a las 6pmET, 4pm hora de Nicaragua. Siempre menciono Nicaragua de forma especial porque siendo nicaragüense me da mucha emoción conectar con la gente de mi patria. A todos les doy la bienvenida, a este Facebook Live. Tenía ciertas semanas de no hacerlos puesto que estaba pasando por una situación personal, una situación única. Muchos de ustedes saben que mi madrecita amada como yo siempre le dije y le diré, falleció hace dos semanas. Ha sido algo muy fuerte, muy duro, doloroso. Y como yo digo, momento a momento. Es por eso por lo que quise hoy traer este mensaje. Porque este mensaje va dedicado a todas esas personas, a esos dolientes, a esas personas pasando por la muerte de un ser querido y también va dirigido a esas personas que desean acompañar al doliente. Y le quise llamar a esta plática “el arte de acompañar en el duelo”. ¿Qué me hace llamarle “el arte”? ¡Porque es un arte! Y como yo siempre les he dicho a mis clientes cuando han pasado la pérdida de un ser amado, que las personas tal vez te dicen cosas con la mejor de las intenciones y sientes en tu corazón que no te ayudaron.

Cómo lo hemos dicho en otras ocasiones, en nuestra sociedad occidental no nos gusta hablar de la muerte o hablar del duelo. ¿A quién le gusta? Pero todos pasamos por él…[por eso] quise hablar de esto.

¿En qué consiste tener un arte al acompañar a otros en el duelo? Sabiendo siempre que es acerca de la otra persona. Es acompañar. Es estar ahí. Cuantas veces a mí no me han llamado amistades, familia [y me dicen] “Ligia voy a ir a un velorio, voy a ir a un funeral, voy a ir a visitar a alguien que perdió a un ser amado, ¿qué le digo? No sé qué decirle”.

Lo más grande que podemos hacer es estar ahí. Ofrecer nuestro cariño; ofrecer nuestra comprensión, darles amor, eso es lo que necesitamos. A veces hay palabras que son dichas de nuevo como les decía antes, con la mejor de las intenciones.

A veces lo que más necesitamos es que nos dejen hablar. En inglés decimos “to hold the space”; que te escuchen, que te aguanten nada más el espacio y uno pueda hablar. Que, si uno quiere llorar, que nos dejen llorar; que, si uno quiere gritar, que nos dejen gritar; no decirnos, no te sientas así, no decirnos ella no te querría ver así, o él no te querría ver así, no decirnos tienes que ser fuerte … Siempre lo he dicho en los seminarios, a mis clientes ¿qué significa ser fuerte? ¿Ponernos una careta y pretender que no estamos sintiendo nada? O ser fuerte es tener la capacidad de conectar con tus sentimientos reales y tener esa capacidad espiritual de poder expresarlos y poder hablar y poder escribir y poder sacar todo eso, eso para mí es tener fortaleza y eso siempre se los he dicho a mis clientes. ¿Qué significa ser fuerte para vos?

Este escrito lo he compartido en su totalidad en mi nuevo libro Déjame vivir mi duelo…y sanar de adentro hacia afuera, el cual saldrá publicado en junio, justo para el segundo aniversario de mi madrecita amada. Eso me llena de gozo el corazón.