Honrando una trayectoria de servicio: Mi experiencia con la Alianza Pro Vejez y Max Rothman

Honrando una trayectoria de servicio: Mi experiencia con la Alianza Pro Vejez y Max Rothman

Algunas relaciones profesionales trascienden el tiempo. Se convierten en parte de tu historia, moldeando cómo sirves, creces y retribuyes. Así me siento respecto a mi conexión con Max Rothman y la Alliance for Aging.

Hace más de dos décadas, estaba inmersa en mi programa de gerontología en la Universidad Internacional de Florida (FIU), trabajando como asistente de enseñanza para Pamela Elfenbein, quien impartía los cursos de gerontología en el Centro de Envejecimiento. Fue una experiencia enriquecedora y memorable; incluso colaboramos en la creación de una guía multidisciplinaria para adultos mayores. ¡Aún conservo el manual, un recordatorio significativo de esa etapa en mi vida!

El director del Centro en ese entonces era Max Rothman, un líder brillante y profundamente respetado en el campo del envejecimiento. Su sabiduría, visión y calidez dejaron una impresión profunda en mí, y siempre he admirado la forma en que aboga por los adultos mayores con experiencia y corazón.

Nuestros caminos se volvieron a cruzar en 2008 cuando comencé a colaborar con Max a través de la Alliance for Aging, donde ahora se desempeña como CEO. Desde entonces, he tenido el honor de trabajar con la Alliance en varias iniciativas comunitarias. Su apoyo ha hecho posible:

Vive Largo y Aprende: Programas bilingües (inglés y español) nacidos durante la pandemia para acompañar a los adultos mayores a través de la conexión, la educación y la resiliencia mientras estaban en aislamiento.

Transformando el Duelo y la Pérdida: Programas de ocho semanas basados en mi metodología «Los 11 Principios de Transformación®», realizados en el Centro para la Transformación de Vidas, ofreciendo apoyo compasivo y herramientas para navegar el duelo y las transiciones.

Más recientemente, tuve el privilegio de asistir a la conferencia de 2025 de la Alliance for Aging, El Nuevo Rostro del Envejecimiento y el Arte de la Felicidad. Fue un evento inspirador que destacó las necesidades, voces y fortalezas en evolución de nuestra población mayor. Estar allí me recordó cuán visionario y esencial es el trabajo de la Alliance, y cómo Max continúa liderando con una integridad y propósito extraordinarios.

A Max, gracias por tu liderazgo y por siempre hacer espacio para colaboraciones significativas. Y a todo el equipo de la Alliance, gracias por su dedicación para empoderar vidas con dignidad, cuidado y compasión.

Con gratitud,
Ligia M. Houben
Tanatóloga | Autora | Coach de Transiciones de Vida
Fundadora, The Center for Transforming Lives (El Centro para la Transformación de Vidas)

Cuando el sueño no se hace realidad: Honrando el dolor de la pérdida profesional

Cuando el sueño no se hace realidad: Honrando el dolor de la pérdida profesional

Cuando un negocio que construiste empieza a desmoronarse.
O cuando tu carrera da un giro inesperado, y no por elección propia.

Esto también es duelo.

Puede que no venga con condolencias ni tarjetas de pésame.
Pero aun así duele. Y la mayoría de las veces, pasa desapercibido.

Como profesionales, a menudo se nos anima a «cambiar de rumbo» rápidamente, a «mantener una actitud positiva» o a «confiar en el proceso». Si bien estas intenciones pueden ser amables, pueden invalidar involuntariamente lo que estamos experimentando:

La pérdida de un sueño.

Ese sueño podría haber sido un puesto de liderazgo.
Una reinvención profesional.
Un sentido de propósito.
O simplemente, el reconocimiento de que tu trabajo importa.

Cuando ese sueño ya no es posible, o se retrasa indefinidamente, deja un dolor que puede afectar la motivación, la confianza e incluso la identidad.

Entonces, ¿cómo reconocemos este tipo de duelo sin vergüenza?

Empieza por nombrar lo que has perdido.

Pregúntate:
“¿Qué sueño tuve que no se ha hecho realidad?”
“¿Qué versión de mi futuro estoy lamentando en silencio?”

Escríbelo.
Dilo en voz alta.
Compártelo con alguien de confianza.

Este acto de nombrar no es debilidad, es valentía.
Porque cuando reconocemos lo que duele, dejamos de cargar con él solos.

Haz algo simbólico para cerrar el sueño, no para borrarlo, sino para crear espacio para algo nuevo.
Aquí tienes algunas acciones sutiles pero poderosas:

Escribe una carta de despedida al sueño.
Reconoce el esfuerzo, la esperanza, la visión.
Agradécele lo que te dio. Libera lo que ya no puede ofrecerte.

Crea una representación visual.
Imprime una foto, dibuja un símbolo o elige un objeto que represente el sueño.
Colócalo en una caja, un diario o incluso déjalo ir: a través del agua, el fuego o la tierra.

Sal a caminar con una pregunta:
«Si ya no persigo ese sueño, ¿qué parte de él aún vive en mí?».
Deja que la naturaleza, la respiración y el silencio te ofrezcan algo inesperado.

Declara un nuevo comienzo, ritualmente.
Elige un nuevo cuaderno. Reorganiza tu espacio de trabajo. Usa algo que refleje en quién te estás convirtiendo. Marca el cambio con intención, no con perfección.

Estas no son cosas pequeñas.
Son pausas sagradas, momentos en los que le dices a tu alma:
«Honro lo que fue y estoy abierto a lo que será».
No te rindes.
Le das dignidad a tu decepción.

Y desde ese lugar…
Puedes encontrar claridad.
Puedes encontrar resiliencia.
Puedes encontrar una nueva visión que no era visible a través de la niebla de un duelo sin procesar.

Puedes empezar de nuevo.

No fingiendo que no importó,
sino permitiendo que la pérdida te transforme en alguien aún más alineado con tu verdad.

El duelo en el mundo profesional merece ser nombrado, presenciado y transformado.
Dejemos de minimizar estas experiencias y comencemos a crear espacio para la sanación, incluso en el ámbito laboral.

Porque detrás de cada título perdido, sueño postergado o desvío inesperado…
hay un ser humano.
Con sentimientos.
Con profundidad.
Con el poder de resurgir.

Con compasión y propósito,
Ligia M. Houben
Experta en duelo y transiciones vitales | Oradora | Creadora de los 11 Principios de Transformación®

Reprogramando tu mente en el duelo: Dejar atrás lo que no ayuda y abrirse a un nuevo camino

Reprogramando tu mente en el duelo: Dejar atrás lo que no ayuda y abrirse a un nuevo camino

El duelo no es solo perder a un ser querido, sino también perder la versión de ti mismo que existía antes de esa pérdida. La forma en que veías el mundo, cómo te sentías seguro, cómo imaginabas tu futuro—todo eso cambia cuando el duelo entra en tu vida. Pero aquí está lo que la mayoría no se da cuenta: puedes reprogramar la forma en que experimentas el duelo, para que se convierta en un camino de transformación en lugar de un sufrimiento sin fin.

En la Programación Neurolingüística (PNL), sabemos que el cerebro funciona como una computadora. Se ejecuta en base a programas, muchos de los cuales son inconscientes. Cuando experimentamos un duelo profundo, nuestra mente suele instalar programas de dolor, culpa, arrepentimiento o impotencia. Estos programas se repiten una y otra vez, como un software antiguo que sigue fallando.

Paso 1: Identifica el programa de duelo que estás llevando a cabo

Pregúntate a ti mismo:

¿Qué historia me estoy contando sobre esta pérdida?
¿Estoy atrapado en un patrón de «Nunca volveré a ser feliz» o «Debí haber hecho más»?
¿Creo que puedo sanar, o hay una parte de mí que resiste esa idea?

Estos pensamientos crean tu realidad emocional. Cuanto más los repites, más automáticos se vuelven. Pero, al igual que un software desactualizado, pueden actualizarse.

Paso 2: Soltar la identidad del pasado

Cuando pierdes a alguien, no solo lo lloras a ellos—también lloras la versión de ti mismo que existía cuando estaban vivos. Aquí es donde muchas personas se quedan atrapadas. Se aferran a su identidad pasada, sin darse cuenta de que el duelo también puede ser una iniciación hacia una nueva versión de sí mismos.

Para soltar el viejo yo, prueba este ejercicio:

Visualiza tu antiguo yo, la versión de ti antes de esta pérdida. Reconoce lo que amabas de esa versión, pero también lo que ya no te sirve.
Agradece a esa versión de ti mismo por haberte traído hasta aquí.
Imagina dar un paso hacia tu nuevo yo, una versión que lleva consigo el amor y los recuerdos de tu pérdida, pero que también tiene la capacidad de experimentar alegría, propósito y sanación.

Paso 3: Instalar un nuevo programa de significado y transformación

Ahora, reescribamos la narrativa. En lugar de enfocarte solo en lo que perdiste, pregúntate:

¿Cómo puedo honrar a mi ser querido a través de la forma en que vivo?
¿Qué fortalezas ha despertado esta experiencia en mí?
¿Cómo puedo cambiar mi enfoque del sufrimiento al crecimiento?

Tu mente sigue la dirección en la que la guías. Cuanto más te enfoques en el significado, el honor y la transformación, más se reconfigurará tu cerebro para experimentar el duelo de manera diferente.

Paso 4: Encarnar tu nuevo yo

La transformación no es solo cambiar pensamientos, sino también cambiar tu estado emocional y tus acciones.

Cambia tu postura—el duelo a menudo nos hace encogernos físicamente. Abre tu pecho, mantente erguido, respira profundamente.
Cambia tu lenguaje—en lugar de decir «Nunca superaré esto», di «Estoy aprendiendo a vivir con esto de una manera que honra mi amor.»
Toma nuevas acciones—introduce rituales, crea una forma de celebrar su memoria o involúcrate en algo significativo que te conecte con la vida.

El Duelo como puerta de entrada a tu mejor versión

No estás destinado a ser la misma persona después de una pérdida. Estás destinado a evolucionar. El dolor es real, pero también lo es el potencial de crecimiento, sanación y significado.

Si has estado ejecutando un programa de sufrimiento, recuerda que puedes reescribirlo. Soltar no significa olvidar, significa permitirte transformarte mientras llevas el amor contigo.

¿Quién eliges ser después de esta pérdida? Esa elección es tuya.

De mi corazón al tuyo,

Ligia M. Houben

¿Has sentido alguna vez como si tu mente repitiera los mismos pensamientos una y otra vez?

¿Has sentido alguna vez como si tu mente repitiera los mismos pensamientos una y otra vez?

¿Sientes como si cada día despertaras con las mismas preocupaciones, los mismos remordimientos o las mismas dudas, girando en tu mente como si nunca se hubieran ido? No estás solo. La investigación muestra que tenemos entre 60,000 y 80,000 pensamientos al día, y lo más sorprendente, según Sandy Loder, es que el 95% de ellos son los mismos que el día anterior. Aún más impactante, casi el 75% de esos pensamientos tienden a ser negativos.

Es como vivir dentro de Atrapado en el tiempo (Groundhog Day), la icónica película en la que el personaje de Bill Murray, Phil Connors, despierta en el mismo día una y otra vez. No importa lo que haga, los mismos eventos, las mismas frustraciones y los mismos desafíos se repiten sin cesar. ¿No es exactamente lo que sucede en nuestra mente cuando estamos atrapados en el duelo, el estrés o el miedo? Revivimos los mismos pensamientos, el mismo dolor, los mismos «qué hubiera pasado si…»—atrapados en un bucle mental del que no sabemos cómo escapar.

¿Te ha pasado?

Pero aquí está la buena noticia: Así como Phil finalmente encontró una salida, nosotros también podemos hacerlo.

Reconociendo tu propio Atrapado en el tiempo

Nuestra mente está diseñada para la repetición. Los pensamientos crean caminos neuronales, y cuanto más pensamos lo mismo, más profundos se vuelven esos caminos. Es por eso que cuando experimentamos una pérdida, una ruptura o ansiedad, seguimos reproduciendo los mismos recuerdos dolorosos, las mismas dudas y los mismos temores.

A menudo nos repetimos preguntas como:

¿Por qué pasó esto?
¿Qué podría haber hecho diferente?
Nunca volveré a sentirme feliz.

Así como Phil despertaba cada mañana con la misma alarma y la misma rutina, nuestra mente nos presenta el mismo guion mental. Y a menos que cambiemos algo conscientemente, seguiremos atrapados en ese bucle.

El primer paso para cambiarlo es ser conscientes de que existe.

Rompiendo el patrón: Cómo despertar a una nueva realidad mental

En Atrapado en el tiempo, Phil finalmente escapa cuando deja de resistirse y comienza a cambiar—sus acciones, su mentalidad y su respuesta a las mismas circunstancias. Así es como nosotros podemos hacer lo mismo:

1. Toma conciencia del bucle mental

El primer paso es notar el patrón. ¿Te repites los mismos pensamientos cada día? ¿Te están ayudando o te mantienen estancado? Escribirlos en un diario o practicar la atención plena (mindfulness) puede hacer que estos bucles sean más visibles.

2. Cambia el juicio por la observación

En lugar de luchar contra tus pensamientos, obsérvalos sin juzgarlos. Imagina que son como nubes pasando por el cielo. No necesitas aferrarte a ellas ni intentar detenerlas. Simplemente déjalas ir.
3. Introduce un nuevo guion mental

Si el 95% de nuestros pensamientos son los mismos cada día, entonces necesitamos introducir conscientemente pensamientos nuevos para romper el ciclo. Pregúntate:

¿Qué pensamiento prefiero tener hoy?
¿Qué es una pequeña cosa que puedo hacer de manera diferente?

Prácticas como las afirmaciones, la gratitud o simplemente redirigir tu atención pueden comenzar a modificar estos caminos neuronales.

4. Toma acciones pequeñas e intencionales

Phil no salió del bucle mental haciendo lo mismo todos los días. Cambió su comportamiento. Aprendió nuevas habilidades, conectó con las personas de manera diferente y eligió ver sus circunstancias desde una nueva perspectiva.

Podemos hacer lo mismo. Si el duelo o el estrés te han mantenido en un ciclo de aislamiento o rumiación, prueba una acción pequeña hoy:

✔ Escribe una carta a alguien que amas.
✔ Crea un ritual para honrar una pérdida.
✔ Dedica cinco minutos a respirar y hacer una pausa.

5. Reprograma tu mente para la transformación

Romper con la repetición mental no significa ignorar el dolor, sino transformarlo.

Mi libro, Déjame vivir mi duelo… y sanar de adentro hacia afuera, está diseñado para quienes sienten que están atrapados en su propio Atrapado en el tiempo emocional. Es una guía para salir del dolor repetitivo, abrazar la sanación y entrar en una nueva forma de vivir.

Tu nuevo comienzo empieza ahora

Phil Connors finalmente despertó a un día nuevo—no porque el mundo a su alrededor cambiara, sino porque él cambió. Todo empieza con nosotros.

Si estás cansado de despertar con los mismos pensamientos, las mismas luchas, el mismo dolor, es hora de hacer un cambio. Tu mente es poderosa y tienes la capacidad de romper el ciclo.

La pregunta es: ¿Qué nuevo pensamiento, nueva acción o nueva perspectiva elegirás hoy?

Porque en el momento en que tú cambias, también lo hace tu mundo.

Ligia M. Houben

¿Cómo encender nuestra luz en la oscuridad?

¿Cómo encender nuestra luz en la oscuridad?

A veces, la vida cambia nos en un instante. Sentimos que todo está en orden, pero de pronto, algo inesperado nos sacude y nos enfrenta a una pérdida: la muerte deun ser querido, una enfermedad, la pérdida de un trabajo, una separación. Es como si alguien nos apagara el interruptor de la luz y nos dejara a oscuras. Nos encontramos en un espacio desconocido, oscuro, sin saber cómo movernos.
A pesar de que no podamos controlar el cambio, sí podemos decidir cómo enfrentarlo a pesar del gran dolor. Podemos quedarnos en la oscuridad, o podemos buscar dentro de nosotros la manera de encender una nueva luz.

El Impacto del cambio inesperado

Cuando enfrentamos una pérdida, nuestra vida se transforma en un abrir y cerrar de ojos. Ya no somos los mismos, aunque quisiéramos permanecer igual. El miedo, la tristeza y la incertidumbre son respuestas naturales. De repente, lo que conocíamos desaparece y nos vemos obligados a adaptarnos a una realidad distinta.
Sin embargo, la clave está en estar conscientes que el cambio no tiene que definirnos, sino que nosotros podemos definir qué tipo de cambio será, y cómo lo vamos a vivirlo.

Tres pasos para manejar el cambio después de una pérdida

1️ Aceptar la nueva realidad
La aceptación no significa resignación, sino de reconocer lo que ha sucedido y permitirnos sentir. Solo cuando aceptamos el presente, en lugar de resistirlo, podemos empezar a construir el futuro.

2️ Elegir nuestra actitud
Aunque no podemos controlar lo que nos pasa, siempre podemos controlar nuestra respuesta. Podemos vivir el cambio con sufrimiento o con el corazón abierto para saber que podemos aprender de nosotros mismos. Todo depende de la actitud con la que enfrentemos cada día.

3️ Dar pequeños pasos
En la oscuridad, lo más difícil es dar el primer paso. Pero incluso un movimiento pequeño nos acerca a la luz. Pregúntate: ¿Qué acción puedo tomar hoy para empezar a avanzar en mi jornada?

Iluminando nuestro camino

Es natural sentirse perdido después de una pérdida, sin embargo poco a poco, nuestra mente y corazón se ajustan a la nueva realidad. Y cuando decidimos encender nuestra propia luz, descubrimos que dentro de nosotros siempre ha existido la capacidad de transformar el dolor en crecimiento.

Hoy, te invito a reflexionar:

Si tu vida fuera un cuarto a oscuras ahora mismo, ¿dónde crees que puedes encontrar un interruptor?

De mi corazón al tuyo,

Ligia M. Houben