por Ligia Houben | Ago 29, 2025 | Blog ES
Cuando la vida parece injusta
Hay momentos en que la vida no sale como esperábamos. Trabajamos, soñamos, planeamos… y, aun así, el resultado no es el que imaginábamos. Estas desgracias pueden dejarnos con sentimientos de decepción, derrota o incluso vergüenza.
Con frecuencia, la primera pregunta que nos hacemos es: “¿Por qué fracasé?”
Esta pregunta, aunque natural, puede dejarnos atrapados. Nos empuja a culparnos en lugar de aprender.
Pasar de la culpa al aprendizaje
En el acompañamiento y el coaching, entendemos las desgracias no como sentencias finales, sino como experiencias que traen retroalimentación. En vez de quedarnos en el “¿Por qué fracasé?”, podemos transformar nuestro diálogo interno hacia:
• “¿Qué puedo aprender de esta desgracia?”
• “¿Qué me muestra esta situación acerca de mí, de mi proceso o de mi entorno?”
• “¿Cómo puedo usar esta experiencia como un escalón y no como un tropiezo?”
Este cambio no niega el dolor—lo resignifica. Nos permite pasar de dar vueltas en lo que salió mal a descubrir cómo podemos levantarnos con más fuerza.
Recursos para afrontar las adversidades
Cuando enfrentamos una desgracia, contar con recursos es esencial:
• Fortaleza interior: escribir en un diario, meditar, orar—herramientas que nos ayudan a procesar la decepción en vez de reprimirla.
• Perspectiva compasiva: en lugar de etiquetarte como “un fracaso”, reconoce que atravesaste una situación difícil que no se dio como esperabas.
• Redes de apoyo: compartir tu desgracia con otros suele revelar que no estás solo en la experiencia.
• Mentalidad resiliente: ver las desgracias como redirecciones y no como finales.
Levantarse con más fuerza
Cada desgracia lleva dentro la semilla de una fortaleza nueva. Quizás no lo sentimos en el momento, pero al procesar la decepción descubrimos: seguimos aquí, seguimos aprendiendo y seguimos teniendo la capacidad de avanzar.
La verdad es que las desgracias no nos definen. Lo que nos define es la manera en que elegimos responder.
Reflexión para vos
Piensa en una desgracia reciente. En vez de preguntarte “¿Por qué fracasé?”, intenta esto:
«¿Cuál es una enseñanza o una nueva perspectiva que puedo llevar conmigo a partir de esta experiencia?»
De mi corazón al tuyo,
Ligia M. Huben
por Ligia Houben | Ago 27, 2025 | Blog ES
Por qué evitamos hablar de testamentos
Agosto es el Mes de Hacer un Testamento—un recordatorio amable sobre algo que muchos evitamos: preparar un testamento.
¿Por qué lo posponemos?
Pensamos que somos demasiado jóvenes.
Nos incomoda enfrentar la idea de la muerte.
Creemos que puede esperar hasta “algún día.”
Pero evitar este paso no nos protege—muchas veces deja a nuestras familias sin preparación en uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
Un testamento es más que un documento legal
Muchos ven un testamento como una formalidad fría y legal. En realidad, es un acto profundo de amor y responsabilidad.
Un testamento te permite:
Asegurar que se respeten tus deseos.
Reducir el estrés y los conflictos entre tus seres queridos.
Brindar claridad en un momento de dolor y confusión.
Dejar un legado de cuidado en lugar de preguntas sin respuesta.
Lo que he visto como especialista en duelo
Como tanatóloga, he acompañado a familias en su duelo por muchos años. He visto la diferencia cuando existe un testamento—y cuando no.
Con testamento: Las familias siguen llorando, pero lo hacen con más paz. Hay claridad. Su ser querido pensó en ellos y dejó una guía para las decisiones difíciles.
Sin testamento: El duelo suele hacerse más pesado. Las familias enfrentan estrés, incertidumbre y, a veces, conflictos dolorosos además de la tristeza.
Es lo mismo con las voluntades anticipadas. Cuando estas conversaciones no ocurren, los seres queridos se quedan adivinando deseos—muchas veces en medio de una crisis.
No tener la conversación no nos protege. Solo pospone el dolor y se lo transfiere a quienes amamos.
Un paso de amor este agosto
El Mes de Hacer un Testamento no se trata de papeles—se trata de valentía. Antes de que termine el mes, si has estado dudando, tomá esta decisión. Te dará paz interior. Recordá que se trata de transformar el miedo en claridad y el silencio en paz.
Preguntate lo siguiente, según tu realidad (que cambia con el tiempo):
¿Tengo un testamento preparado?
Si lo tengo, ¿está actualizado?
Si no, ¿podría ser este el mes en que dé este paso de amor por mi familia?
Reflexión final
Hacer un testamento no significa que estés listo para morir—significa que estás listo para vivir con responsabilidad, con amor y con propósito.
Este agosto, transformemos la evasión en acción y el miedo en un legado de amor.
De mi corazón al tuyo,
Ligia M. Houben, MA, FT
Tanatóloga | Especialista en Duelo | Autora | Conferencista
por Ligia Houben | Ago 22, 2025 | Blog ES
Decisiones desde el corazón
¿Alguna vez pensaste que las decisiones que tomamos hoy pueden traer paz mañana—para nosotros mismos y para quienes amamos? Hablar de decisiones al final de la vida puede parecer un tema pesado, pero en realidad, estas conversaciones tratan de vida. Se trata de vivir con intención, expresar amor a través de la claridad y dejar un legado de paz en lugar de incertidumbre.
Un cambio de perspectiva
Cuando reconocemos que la vida es finita, algo cambia dentro nuestro. Lo que realmente importa se vuelve más claro: el amor, la conexión, el sentido.
Las decisiones sobre el final de la vida no son solo médicas: son un acto de amor. Es una manera de decir:
Elijo aliviar la carga de mi familia.
Elijo honrar mis valores, mi fe y mi visión de dignidad.
Elijo vivir de manera consciente y con propósito hasta el último momento.
Por qué importa esta conversación
Con frecuencia, las familias sufren cuando estas decisiones no se han conversado. En momentos de crisis, la incertidumbre agrega un dolor innecesario.
En cambio, cuando alguien ha expresado sus deseos, ha reflexionado sobre lo que significa para él o ella una vida con sentido y ha decidido con claridad, se crea paz. Se libera a los seres queridos para que puedan estar presentes desde el amor, no desde la duda.
Esta no es una conversación sobre rendirse, sino sobre vivir alineados con nuestro propósito y valores, incluso en nuestro capítulo final.
Una invitación
Ofreceré un taller especial presencial donde exploraremos estos temas con compasión y apertura:
¿Qué significa vivir con propósito en cada etapa de la vida?
¿Cómo tomar decisiones que reflejen nuestros valores, nuestra fe y nuestras relaciones?
¿Cómo traer paz y claridad a quienes amamos?
Para quienes no puedan asistir en persona, existe la posibilidad de ofrecer este taller en línea si hay interés.
¿Por qué participar?
Este es más que un taller—es un espacio sagrado. Te llevarás no solo herramientas prácticas, sino también una renovada valentía y una conexión más profunda con lo que verdaderamente importa.
Porque cuando enfrentamos el final, lo que realmente cuenta es cómo hemos vivido. Ofreceré el taller Enfrentando el final con claridad y compasión en Miami en octubre 11 Registrarse aquí
Si te interesaría participar en un taller como este en línea, simplemente respondé a este correo y hacémelo saber.
Recordá, tu vida tiene significado.
De mi corazón al tuyo,
Ligia M. Houben
por Ligia Houben | Jul 29, 2025 | Blog ES
Existe un tipo de duelo que muchas mujeres llevan en silencio.
No siempre es por la pérdida de alguien más.
A veces, es por la pérdida de una misma.
Puede comenzar después de la muerte de un ser querido.
Después de cuidar a otros durante años.
Después de un divorcio.
Después de un diagnóstico.
Después de ver un sueño apagarse.
O simplemente, después de años de haber sido todo para todos… menos para ti.
Tal vez al principio ni siquiera te diste cuenta de que era duelo. Solo sabías que algo dentro de ti se había apagado. Te mirabas al espejo y te preguntabas: ¿Dónde está la mujer que yo era? La mujer alegre, curiosa, llena de vida y propósito.
A esto yo lo llamo: el duelo por la mujer que solías ser.
Muchas mujeres atraviesan este duelo sin ponerle nombre.
Seguimos adelante. Cumplimos nuestras responsabilidades. Sonreímos. Pero por dentro, sentimos un vacío—porque algo se perdió.
Tal vez fue la carrera que soñabas. Tu energía creativa. La seguridad con la que antes tomabas decisiones. O la mujer que fuiste antes de una gran pérdida.
Este duelo es real. Y merece un espacio. Merece ternura.
– Estancada, como si la vida siguiera pero vos no.
– Entumecida, funcionando por fuera pero apagada por dentro.
– Cansada, como si llevaras un peso que no lográs soltar.
No es que estés fallando.
No es que estés rota.
You are grieving.
Estás en duelo. Y estás en un proceso de transformación, aunque no lo veas todavía.
En este espacio hay sabiduría. Hay sanación cuando dejamos de fingir. Hay fuerza en nombrar lo que hemos perdido, no solo afuera, sino dentro de nosotras mismas.
Y hay belleza en recuperar partes de esa mujer… o en descubrir quién estás lista para ser ahora.
Si sentís que algo dentro tuyo pide ser escuchado… Si estás sosteniendo más de lo que podés nombrar… quiero que sepas esto con todo mi corazón:
No estás sola. Y este tipo de duelo también merece ser honrado.
Te acompaño,
Ligia M. Houben
por Ligia Houben | Jul 10, 2025 | Blog ES
Expandiendo en el valor de la gratitud.
En el blog anterior, mencioné la gratitud como una de las herramientas espirituales. En esta ocasión, me gustaría profundizar en el valor de ser agradecidos y cómo esto influye en la calidad de nuestras vidas.Ha habido temporadas en mi vida en las que parecía que todo estaba cambiando, cuando los roles familiares se disolvían, las relaciones cambiaban y el futuro parecía incierto. En estos momentos de pérdida y transición, una fuerza silenciosa siempre me ha guiado a casa conmigo misma: la gratitud.
La gratitud es una de las herramientas espirituales más poderosas a las que podemos acceder.
No niega nuestro dolor. No nos pide que minimicemos nuestro dolor. Lo que hace es ayudarnos a mantener el espacio para ambos: el dolor de lo que ha cambiado y la belleza de lo que aún permanece.
En mi metodología, el Tercer Principio de Transformación® nos invita a activar la dimensión espiritual a través de la gratitud, el perdón y el amor. Estos tres no son solo valores, son prácticas que nos ayudan a sanar de adentro hacia afuera.
La gratitud es una elección, no una condición
Mucha gente cree que solo podemos sentirnos agradecidos cuando todo va bien. Pero he aprendido, y he sido testigo en otros, que el tipo de gratitud más vivificante surge en medio de la lucha.
No se trata de forzar la positividad. Se trata de preguntar, aunque sea suavemente:
¿Por qué puedo estar agradecido ahora mismo, en medio de esta experiencia?
A veces la respuesta es simple: un amanecer, un amigo amable, un momento de quietud. A veces es más profundo: la fuerza que no sabía que tenía, la claridad que me ha dado la pérdida, el amor que aún vive en mi corazón.
La gratitud se convierte en un cambio en la percepción, una nueva forma de ver.
Por qué es importante la gratitud en tiempos de cambio
Cuando estamos pasando por una transición, especialmente después de una pérdida, nuestro sistema nervioso está en alerta máxima. Podemos sentirnos desconectados de nuestro sentido de identidad, seguridad o pertenencia.
Practicar la gratitud nos trae de vuelta al presente. Nos recuerda que, incluso en lo desconocido, hay algo —un hilo de bondad, un momento de tranquilidad, una presencia gentil— que podemos reconocer.
Y ese reconocimiento puede ponernos los pies en la tierra. Puede ofrecer un sentido de propósito, incluso cuando no tenemos todas las respuestas.
A Tool for Reconnection and Growth
En mi trabajo con personas en duelo y aquellas que atraviesan transiciones importantes en la vida, a menudo soy testigo de cómo la gratitud abre el corazón, poco a poco. Nos reconecta—con nosotras mismas, con los demás y con la dimensión espiritual de nuestro camino.
La gratitud no borra el dolor, pero expande nuestro mundo interior para que el dolor no sea lo único que sentimos. Crea espacio para la luz, el sentido y la transformación.
Cuando se practica con regularidad, nos ayuda a replantear nuestra historia—no como una definida por lo que perdimos, sino como una moldeada por el amor, el coraje y el crecimiento.
Si estás atravesando un cambio en este momento—ya sea la pérdida de un ser querido, la pérdida de identidad o un giro inesperado en la vida—te invito a hacer una pausa y reflexionar:
¿Qué sigue estando aquí, incluso ahora?
¿Qué me ha enseñado esta experiencia sobre mi fuerza, mis necesidades, mi corazón?
¿Por qué puedo dar gracias hoy, por más pequeño que sea?
La gratitud no tiene que ser grandiosa. Solo tiene que ser verdadera.
Y cuanto más la practicamos, más se convierte en un puente: de sobrevivir… a realmente vivir.
Con cariño,
Ligia M. Houben
por Ligia Houben | Jul 10, 2025 | Blog ES
Honrando el Tercer Principio de Transformación®
Cuando atravesamos una pérdida o una profunda transición en la vida, solemos buscar algo a qué aferrarnos—algo que nos sostenga cuando todo lo demás parece incierto. A través de mi propio camino de duelo y sanación, y en mi trabajo acompañando a otras personas, he descubierto que la brújula más poderosa no está fuera de nosotras, sino dentro.
Por eso el Tercer Principio de Transformación® en mi metodología se enfoca en tres herramientas espirituales profundas:
No son solo conceptos abstractos. Son fuerzas activas. Cuando se practican con intención, nos ayudan a pasar del sufrimiento a la paz interior y a la transformación—desde adentro hacia afuera.
Gratitud: ver con nuevos ojos
La gratitud no se trata de fingir que todo está bien. Se trata de elegir notar lo que aún está aquí, incluso en medio del dolor. Se trata de honrar los regalos, las lecciones, el amor compartido… y de encontrar sentido, incluso cuando las cosas no salieron como esperábamos.
Cuando practicamos la gratitud en el duelo o el cambio, desplazamos nuestra atención del vacío hacia la presencia. Recordamos que la vida, incluso con sus imperfecciones, sigue ofreciéndonos belleza y conexión.
La gratitud se convierte en un ancla espiritual que nos recuerda que aún estamos vivas, aún somos capaces de sentir y aún estamos abiertas a sanar.
Perdón: liberar el corazón
Perdonar no es olvidar. No es justificar acciones dolorosas. No es apresurarse a superar el enojo o la traición. El perdón es una decisión: dejar de cargar con el peso del dolor en el corazón. Es una liberación. Un acto sagrado que dice: “Esto ya no me va a definir.”
Ya sea que perdonemos a otros, a la vida misma, o a nosotras mismas, esta práctica abre la puerta a la compasión. Nos permite suavizar lo que se ha endurecido y comenzar de nuevo con ternura y verdad.
En el duelo, el perdón es a menudo lo que desbloquea nuestra capacidad de avanzar. Limpia el camino para que el amor vuelva a entrar.
Amor: la energía que lo transforma todo
En el corazón de todo proceso de sanación está el amor. Amor por la persona que perdimos.
Amor por la versión de nosotras que resistió.
Amor por la vida, incluso en su complejidad.
El amor es lo que nos conecta más allá de la muerte, más allá de la separación, más allá del cambio.
Es el hilo que nunca se rompe.
Cuando vivimos desde el amor, nos movemos con intención. Elegimos la compasión sobre el resentimiento, la presencia sobre la evasión.
El amor se convierte en nuestra guía. Nos recuerda que aún podemos vivir una vida con sentido—una vida que honre nuestras pérdidas, sin cerrarle la puerta a la alegría.
Vivir el Tercer Principio
Cuando invitamos la gratitud, el perdón y el amor a nuestra vida, activamos la dimensión espiritual de nuestra sanación. Recordamos quiénes somos más allá del dolor. Nos convertimos en participantes activas de nuestra transformación.
Este es el corazón de mi trabajo: no borrar la pérdida, sino ayudarte a vivir con ella—y crecer a partir de ella—con gracia, honestidad y valentía.
Que hoy encuentres un pequeño momento para agradecer. Un paso hacia dejar ir lo que ya no te sirve. Y una respiración enraizada en el amor—por vos misma, y por el camino que estás transitando.
Con esperanza,
Ligia M. Houben