Expandiendo en el valor de la gratitud.

En el blog anterior, mencioné la gratitud como una de las herramientas espirituales.
En esta ocasión, me gustaría profundizar en el valor de ser agradecidos y cómo esto influye en la calidad de nuestras vidas.Ha habido temporadas en mi vida en las que parecía que todo estaba cambiando, cuando los roles familiares se disolvían, las relaciones cambiaban y el futuro parecía incierto. En estos momentos de pérdida y transición, una fuerza silenciosa siempre me ha guiado a casa conmigo misma: la gratitud.
La gratitud es una de las herramientas espirituales más poderosas a las que podemos acceder.

No niega nuestro dolor. No nos pide que minimicemos nuestro dolor. Lo que hace es ayudarnos a mantener el espacio para ambos: el dolor de lo que ha cambiado y la belleza de lo que aún permanece.

En mi metodología, el Tercer Principio de Transformación® nos invita a activar la dimensión espiritual a través de la gratitud, el perdón y el amor. Estos tres no son solo valores, son prácticas que nos ayudan a sanar de adentro hacia afuera.

La gratitud es una elección, no una condición

Mucha gente cree que solo podemos sentirnos agradecidos cuando todo va bien. Pero he aprendido, y he sido testigo en otros, que el tipo de gratitud más vivificante surge en medio de la lucha.

No se trata de forzar la positividad. Se trata de preguntar, aunque sea suavemente:

¿Por qué puedo estar agradecido ahora mismo, en medio de esta experiencia?
A veces la respuesta es simple: un amanecer, un amigo amable, un momento de quietud. A veces es más profundo: la fuerza que no sabía que tenía, la claridad que me ha dado la pérdida, el amor que aún vive en mi corazón.

La gratitud se convierte en un cambio en la percepción, una nueva forma de ver.

Por qué es importante la gratitud en tiempos de cambio

Cuando estamos pasando por una transición, especialmente después de una pérdida, nuestro sistema nervioso está en alerta máxima. Podemos sentirnos desconectados de nuestro sentido de identidad, seguridad o pertenencia.

Practicar la gratitud nos trae de vuelta al presente. Nos recuerda que, incluso en lo desconocido, hay algo —un hilo de bondad, un momento de tranquilidad, una presencia gentil— que podemos reconocer.

Y ese reconocimiento puede ponernos los pies en la tierra. Puede ofrecer un sentido de propósito, incluso cuando no tenemos todas las respuestas.

A Tool for Reconnection and Growth

En mi trabajo con personas en duelo y aquellas que atraviesan transiciones importantes en la vida, a menudo soy testigo de cómo la gratitud abre el corazón, poco a poco.
Nos reconecta—con nosotras mismas, con los demás y con la dimensión espiritual de nuestro camino.
La gratitud no borra el dolor, pero expande nuestro mundo interior para que el dolor no sea lo único que sentimos.
Crea espacio para la luz, el sentido y la transformación.
Cuando se practica con regularidad, nos ayuda a replantear nuestra historia—no como una definida por lo que perdimos, sino como una moldeada por el amor, el coraje y el crecimiento.

Mi invitación para vos

Si estás atravesando un cambio en este momento—ya sea la pérdida de un ser querido, la pérdida de identidad o un giro inesperado en la vida—te invito a hacer una pausa y reflexionar:

¿Qué sigue estando aquí, incluso ahora?
¿Qué me ha enseñado esta experiencia sobre mi fuerza, mis necesidades, mi corazón?
¿Por qué puedo dar gracias hoy, por más pequeño que sea?

La gratitud no tiene que ser grandiosa. Solo tiene que ser verdadera.

Y cuanto más la practicamos, más se convierte en un puente:
de sobrevivir… a realmente vivir.

Con cariño,
Ligia M. Houben