Al comenzar un nuevo año —o cualquier nuevo capítulo de nuestra vida— recibimos una invitación silenciosa pero poderosa.

Podemos dejar que el tiempo simplemente pase…
O podemos elegir vivir con intención y significado.

Cada año, cada etapa, cada temporada de la vida puede convertirse en “un año más”… o en un año verdaderamente significativo. La diferencia no está en lo que nos sucede, sino en cómo respondemos a lo que nos sucede.

No sé qué estés atravesando en este momento. Tal vez comenzás este año con ilusión y esperanza. O tal vez llevás en el corazón dolor, incertidumbre, duelo o un cansancio profundo.

Si estás pasando por un momento difícil, quiero que sepas algo: te veo, y mi corazón está con vos.

Hay momentos en la vida en los que parece casi imposible imaginar que podemos vivir un año pleno o con sentido. Cuando la pérdida, los cambios o las decepciones nos tocan, a veces simplemente atravesar el día ya es suficiente.

Y sin embargo… incluso entonces… especialmente entonces… hay algo muy importante que sigue siendo verdad:

Todavía tenemos la capacidad de elegir nuestra actitud.

Cuando dejamos que las circunstancias externas nos dominen por completo, poco a poco perdemos nuestro poder de elección. Empezamos a sentirnos víctimas de la situación, en lugar de protagonistas de nuestra propia vida.

Pero… ¿y si en lugar de vernos como víctimas, elegimos vernos como sobrevivientes?

¿Y si miramos hacia adentro y abrimos nuestra propia caja de herramientas interior?

Porque, aunque a veces no lo recordemos, todos llevamos dentro recursos inmensos.

Tomate un momento y preguntate:

¿Cuál de estos necesito más en este momento?

Fe

Paciencia

Esperanza

Valentía

Perseverancia

Gratitud

Perdón

Fortaleza

Resiliencia

Compasión

Paz

Amor

Una vez que identifiques lo que tu corazón necesita más… usalo.
No dejes tu vida interior en manos del azar o de las circunstancias.

Nuestra vida no está determinada solo por lo que nos pasa.
Está moldeada por nuestra visión, nuestras decisiones y nuestra determinación interior.

Si la visión que llevamos dentro es la del fracaso, hacia allí tenderá a ir nuestra vida.
Si la visión es de tristeza o desesperanza, eso teñirá todo lo que vivamos.

Pero si elegimos sostener una visión de sentido, gratitud y amor, incluso en medio del dolor, empezamos a vivir de otra manera.

Una vida más profunda.
Más autentica.
Una vida guiada desde adentro hacia afuera.

Esto no significa negar el dolor. Significa no permitir que el dolor sea el único autor de nuestra historia.

Hoy quiero invitarte a hacer una pausa y recordar algo esencial:

Tu vida es un regalo.

Y más allá de cómo se vea este momento, tu vida sigue teniendo sentido.
Tu presencia sigue importando.
Tu corazón todavía tiene algo único para ofrecer.

Que este sea un año en el que elijas vivir con intención.
Que este sea un año en el que elijas el sentido, una y otra vez.

Y, sobre todo, recordá:

Tu vida tiene sentido.

De mi corazón al tuyo,
Ligia M. Houben