Al acercarnos al Día de Acción de Gracias, muchos llevamos una mezcla de emociones en el corazón. La gratitud es una práctica profunda —eleva, nutre y nos ayuda a mantenernos centrados— pero muchas veces aparece junto con momentos sensibles, de nostalgia o de duelo. Y eso es completamente humano.
El Día Acción de Gracias nos invita a hacer una pausa y reconocer las bendiciones que nos rodean. Pero también nos recuerda a quienes ya no están… las sillas vacías, los recuerdos que vuelven, los momentos que desearíamos repetir. Para muchos, la gratitud no borra el dolor; simplemente suaviza los bordes.
A lo largo de los años, una idea que me ha dado consuelo —especialmente después de mis propias pérdidas— es esta:
El duelo y la gratitud pueden coexistir.
Una no anula a la otra.
Ambas expresan amor.
Extrañamos profundamente porque esa persona marcó nuestra vida. La nostalgia habla de la belleza del vínculo y de un amor que continúa. Sentir gratitud por ellos no disminuye la tristeza. Sentir la tristeza no disminuye la gratitud. Las dos son reales. Las dos tienen un lugar.
En este Día de Acción de Gracias, te invito a honrar lo que sea que esté vivo en tu corazón.
Si la gratitud llega fácil, recibila.
Si aparece la tristeza, permitile ser parte de tu día.
Si ambas conviven dentro de vos, eso también es natural. Así se vive el amor.
Podés encender una vela, decir su nombre o guardar un recuerdo cercano. Estos rituales simples nos recuerdan que el amor no termina… cambia de forma.
Y si este año ha sido difícil, recordá:
La gratitud no consiste en fingir que todo está bien.
Es reconocer esos pequeños momentos de luz —la amabilidad recibida, la fuerza que has mostrado, el amor que te acompaña incluso en lo incierto.
En esta celebración, quiero dejarte este pensamiento:
La gratitud no es un punto de llegada; es una práctica suave que nos acompaña según lo que nuestro corazón puede recibir.
Que tu corazón se sienta acompañado hoy.
Que tus recuerdos te den calidez.
Que encuentres conexión, paz y pequeños momentos de esperanza.
De mi corazón al tuyo, te deseo un Día de Acción de Gracias lleno de significado y amor.
Ligia M. Houben



