Hace poco una orquídea llamó profundamente mi atención.
A primera vista, no parecía estar floreciendo.
Sus hojas estaban desgastadas. Algunas raíces lucían secas y expuestas. Partes de la planta mostraban señales visibles de temporadas difíciles. No era perfecta. Llevaba marcas evidentes de lucha.
Y sin embargo, algo extraordinario estaba ocurriendo.
Estaba floreciendo.
Flores brillantes y llenas de vida emergían de una planta que claramente había atravesado dificultades.
Mi esposo cultivó esta orquídea. La cuidó con paciencia. La nutrió constantemente. Le prestó atención.
Y al observarla, comprendí cuánto reflejaba la experiencia del duelo.
Porque el duelo muchas veces se siente así.
Cuando estamos de duelo, tendemos a enfocarnos en las partes de nosotros que se sienten rotas, agotadas, cambiadas o frágiles. La pérdida deja marcas. Ya sea que estemos atravesando la muerte de un ser amado, un divorcio, responsabilidades como cuidadores, el envejecimiento, una enfermedad u otra transición dolorosa de vida, el duelo nos transforma.
La vida no permanece intacta después del dolor.
Y aun así, al igual que la orquídea, los seres humanos tenemos la capacidad de seguir creciendo cuando somos nutridos con cuidado, apoyo y compasión.
La sanación no ocurre en aislamiento.
Por eso el apoyo en el duelo, el grief counseling, el grief coaching y los programas transformacionales de duelo pueden ser tan significativos. No estamos hechos para cargar el dolor solos.
Necesitamos espacios donde el duelo pueda ser honrado sin juicio.
Necesitamos personas que se sienten a nuestro lado sin apresurar nuestro proceso.
Necesitamos sistemas de apoyo que nos ayuden a comprender lo que estamos experimentando emocional, física, mental y espiritualmente.
Necesitamos recordar que el duelo no es debilidad. Es una respuesta natural a la pérdida.
A lo largo de los años, a través de mi trabajo en apoyo al duelo, educación sobre el duelo y los 11 Principles of Transformation®, he visto cómo las personas comienzan a sanar cuando se sienten validadas, comprendidas y acompañadas.
No porque la pérdida desaparezca.
Sino porque el apoyo cambia la manera en que cargamos el dolor.
En The Center for Transforming Lives, así como a través de programas en línea y apoyo personalizado, acompaño a las personas en su proceso de duelo utilizando Los 11 Principles of Transformation®: un marco estructurado y significativo diseñado para ayudar a las personas a pasar del sufrimiento a honrar con amor.
Los principios no se tratan de “superar” el duelo.
Se trata de aprender a vivir con la pérdida de una manera más saludable, compasiva y significativa.
Ayudan a las personas a:
Comprender el duelo
Procesar emociones
Reconectarse consigo mismas
Descubrir significado después de la pérdida
Favorecer el crecimiento personal
Reconstruir la esperanza de manera gradual y auténtica
Porque el duelo, aunque doloroso, también puede convertirse en una invitación hacia una comprensión más profunda, sanación y transformación.
La orquídea me recordó que florecer no se trata de perfección.
Se trata de cuidado.
Se trata de lo que sucede cuando algo frágil es nutrido en lugar de ser descuidado.
Lo mismo ocurre con nosotros.
Cuando nos permitimos recibir apoyo, cuando participamos en grief counseling, grief coaching, programas transformacionales de duelo, grupos de apoyo o acompañamiento compasivo, algo dentro de nosotros comienza a suavizarse.
La sanación se vuelve posible poco a poco.
No porque la vida vuelva a ser exactamente como antes.
Sino porque lentamente aprendemos a seguir adelante llevando el amor de una manera diferente.
La orquídea no floreció a pesar de haber sido cuidada.
Floreció porque fue cuidada.
Y quizás esa sea una de las lecciones más profundas que nos enseña el duelo:
Incluso después de temporadas difíciles, con cuidado, apoyo, significado y compasión, podemos seguir creciendo.
Podemos seguir sanando.
Y como la orquídea, podemos seguir floreciendo.
De mi corazón al tuyo,
Ligia M. Houben



